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Lucha contra el efecto invernadero y calefacción con leña:
La madera es une energía renovable. El CO2 que suelta mientras quema es el mismo del que soltaría en el aire degradándose naturalmente. Pudriéndose, los restos madereros se descomponen en CO2 y en metano, que es un gas con efecto invernadero menos conocido pero más potente que el CO2.
Utilizar leña para la calefacción ahorra los combustibles fósiles. Todos admitimos que el gas, el gasóleo o el carbón, cuyas reservas van agotándose, conllevan un impacto negativo en el medio ambiente. Como estos combustibles, quemando la leña suelta dióxido de carbono en el aire pero la cantidad liberada es equivalente a la misma necesaria para el crecimiento del árbol. El CO2 de la leña quemada viene consumido por otro árbol. Este tipo de transmisión de carbono entre la atmósfera y la biosfera se llama ciclo del carbono.
Valorización y gestión sostenible de los bosques La gestión forestal sostenible como la que se practica en Francia garantiza un desarrollo sostenible de las plantaciones forestales. Así, la valorización de las superficies forestales abre nuevos accesos al senderismo y a la recuperación de residuos madereros. En efecto, con las tareas de mantenimiento y cuidado de los árboles, tanto en monte como en los núcleos urbanos y jardines, se generan residuos de madera en forma de troncos, ramas y hojas que se pueden recuperar para la calefacción. Limpiando los montes y las superficies forestales, también se previenen los peligros de incendio. |